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El nuevo logo

Un signo adecuado

La beatificación durante 2011 fue la causa de querer apoyar en el futuro la veneración de los Mártires mediante un logo adecuado. Se ha de usar en la liturgia, en los afiches y folletos, y en todos los lugares públicos en que se conmemore a los Cuatro. 

El logo muestra la inscripción „Mártires de Lübeck“ y el rostro de los Cuatro configurando una cruz. Se destaca la inscripción en rígidas letras grandes. En dos palabras se indica lo que une a los Cuatro: la obra común en la misma ciudad y la muerte por Jesucristo. Eso son los Mártires de Lübeck, los Cuatro que murieron por su fe. Los colores rojo y negro recuerdan su martirio, la sangre y  el duelo.

Todos los rostros se vuelven al espectador. „Borra mis ojos, yo puedo verte.“ Esta cita del breviario de Rilke fue subrayada por Prassek cuando ya estaba en prisión. Los Cuatro ven ahora a Dios cara a cara. Las cuatro cabezas configuran una unidad. Por su cercanía ecuménica, por la confesión común dieron testimonio de Cristo y su Iglesia en  tiempos de obscuridad, „como luces resplandecientes.“ (Peter Gerloff). Las cabezas de los Cuatro emergen del fondo rojo resplandeciendo  blancas, como signo de la esperanza y de la vida.

Los rostros enmarcados forman una cruz. Ellos vivieron en una época en la que las confesiones marcaban estrictamente sus fronteras.  No sucedió así entre ellos y eso es lo que expresa la imagen. Lo que hay entre ellos no es lo que los separa, sino lo que los une en la cruz. Sí, la cruz se descubre por ellos. El discipulado surge allí donde los hombres se unen para ir juntos por los caminos de Dios.

La forma de la cruz aparece ladeada, chueca, abultada. Uno quisiera enderezarla. El bulto de la cruz muestra que no siempre todo sucede sin tropiezos, que las cargas y los bultos en la vida y en la fe pueden contituir una cruz. Y precisamente en la cruz se revela la unidad entre ellos.

 

Texto: Sebastian Fiebig
Traducción: Sr. Ursula O.S.U., Santiago, Chile

 

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